Las espumas técnicas son materiales celulares — de celda abierta o cerrada — que combinan ligereza, capacidad de amortiguación y aislamiento térmico y acústico. En el ámbito industrial, se utilizan como protección durante el transporte, aislamiento en construcción y climatización, junta de estanqueidad en carcasas y paneles, y amortiguador de vibraciones en maquinaria. En Polisol ofrecemos espumas técnicas en múltiples materiales, densidades y formatos — planchas, rollos, perfiles y piezas troqueladas a medida — para adaptarnos a los requisitos de cada aplicación.
La espuma de polietileno (PE), de celda cerrada, es el material más versátil: no absorbe agua, es reciclable y ofrece una excelente relación peso-amortiguación. La espuma de poliuretano (PU) de celda abierta destaca por su capacidad de absorción acústica y su adaptabilidad a formas complejas, siendo el estándar en embalajes de protección personalizados. La espuma de EPDM, también de celda cerrada, se utiliza como junta estanca en exteriores por su resistencia a la intemperie, los rayos UV y el ozono. Y la espuma de melamina ofrece el máximo rendimiento en aislamiento acústico y resistencia al fuego, con clasificación M1/B1 según normativa europea.
Suministramos espumas técnicas en planchas enteras de formato estándar (2.000 x 1.000 mm), rollos continuos para líneas de producción, perfiles extruidos para protección de cantos y aristas, y piezas troqueladas o cortadas por CNC con la geometría exacta que necesite el cliente. Las planchas están disponibles en espesores desde 2 mm hasta 100 mm, y podemos aplicar adhesivo por una o ambas caras para facilitar el montaje directo sobre la pieza o superficie a proteger.
En el sector de automoción, las espumas PE y PU se utilizan como relleno anti-vibración en interiores, protección de piezas en logística interna y aislamiento acústico del habitáculo. En construcción y climatización, las espumas de EPDM actúan como junta perimetral en carpintería de aluminio y como aislante térmico en conductos de aire acondicionado. En electrónica, las espumas conductivas y antiestáticas protegen componentes sensibles durante el transporte. Y en embalaje industrial, las espumas troqueladas a medida sustituyen al poliexpán ofreciendo mayor durabilidad y posibilidad de reutilización.
La espuma de celda cerrada (como la de polietileno o EPDM) tiene sus celdas selladas, lo que impide que absorba agua o humedad. Es ideal para aplicaciones de estanqueidad, exteriores y protección contra líquidos. La espuma de celda abierta (como la de poliuretano) tiene celdas interconectadas que permiten el paso del aire, lo que le confiere excelentes propiedades de absorción acústica y una mayor compresibilidad. La elección entre una y otra depende de si la prioridad es el aislamiento frente a líquidos (celda cerrada) o la absorción de sonido y vibraciones (celda abierta).
Sí. Disponemos de corte por troquel y por CNC, lo que permite producir piezas de espuma con cualquier geometría en 2D y 3D: alojamientos para herramientas, insertos de protección para cajas, juntas de estanqueidad con perfiles complejos y protecciones a medida para piezas delicadas. Envíanos un plano o muestra y te preparamos un presupuesto sin compromiso.
Cuéntenos su aplicación y nuestro equipo técnico le recomendará la solución óptima.
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